Eugenio Catalan en MAPA POLÍTICO
La planta termosolar de Dunhuang, equipada con doce mil espejos y almacenamiento en sales fundidas, genera 390 millones de kilovatios-hora anuales, abasteciendo a miles de hogares día y noche con energía limpia.

Ingeniería en el desierto
En la provincia de Gansu, en el noroeste de China, funciona la planta de energía solar concentrada de Dunhuang. El complejo destaca por una estructura circular compuesta por 12.000 heliostatos, espejos de gran tamaño que rastrean de forma automatizada la trayectoria del sol para maximizar la captación de radiación en terrenos áridos.
Los espejos concentran la luz solar en un receptor ubicado en la parte superior de una torre central de 260 metros de altura. Este diseño técnico optimiza el aprovechamiento del recurso solar en zonas con altos niveles de radiación directa durante todo el año.
Almacenamiento térmico de alta eficiencia
El sistema utiliza sales fundidas que alcanzan temperaturas superiores a los 565 grados Celsius mediante la energía óptica concentrada. Este fluido actúa como un acumulador térmico que retiene el calor de manera prolongada y estable.
La tecnología permite mantener la generación de energía eléctrica mediante turbinas de vapor hasta por 11 horas continuas tras la puesta del sol. Esta capacidad de almacenamiento resuelve el problema de la intermitencia que afecta a los sistemas fotovoltaicos convencionales.
Capacidad y producción anual
Con una potencia instalada de 100 megavatios, la central produce aproximadamente 390 millones de kilovatios-hora al año. La electricidad generada se integra a la red nacional china para cubrir la demanda de miles de hogares e industrias de la región.
El rendimiento operativo de Dunhuang reduce el consumo de carbón en más de 100.000 toneladas anuales y evita la emisión de cientos de miles de toneladas de dióxido de carbono, acelerando las metas globales de descarbonización.
Competencia tecnológica global
El desarrollo de esta infraestructura posiciona a China en el centro del mercado global de energías renovables, compitiendo directamente con los desarrollos tecnológicos de Estados Unidos y Europa. El dominio de la cadena de suministro de componentes solares le otorga al país asiático una ventaja estratégica en la transición energética internacional.
El proyecto de Gansu demuestra que la integración de la concentración solar y las baterías térmicas ofrece una alternativa viable para suministrar energía de base limpia a gran escala, transformando territorios improductivos en centros de generación sustentable.
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