Nicolas Schamne para MAPA POLÍTICO
Tras un sábado marcado por las precipitaciones y la inestabilidad climática en el Área Metropolitana de Buenos Aires, miles de fieles completaron la 52ª Peregrinación Juvenil a la Basílica bajo una despejada jornada dominical. El esfuerzo colectivo, la asistencia sanitaria y el mensaje central de fraternidad marcaron la travesía de fe más convocante del país.

La partida bajo el agua y la resistencia en la ruta
La travesía comenzó oficialmente el sábado por la mañana desde el Santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers. Desde los primeros tramos, los participantes debieron afrontar condiciones meteorológicas adversas caracterizadas por lluvias persistentes y bajas temperaturas.
Los peregrinos utilizaron capas impermeables, paraguas y calzado especial para avanzar por la traza de la Ruta Nacional 7. A pesar del barro y la humedad acumulada en los partidos bonaerenses de Tres de Febrero, Hurlingham, Morón y Moreno, la columna principal mantuvo un ritmo constante hacia el oeste provincial.
Operativo de asistencia y controles sanitarios
Para garantizar la seguridad de los caminantes, los municipios involucrados y las organizaciones eclesiásticas desplegaron un dispositivo logístico complejo. Se montaron decenas de puestos sanitarios y hospitales de campaña a lo largo de los casi sesenta kilómetros de recorrido.
Asimismo, cooperativas de agua potable y equipos de voluntarios distribuyeron recursos esenciales para la hidratación. Los cortes de tránsito vehicular en los accesos a la ciudad de Luján facilitaron la llegada ordenada de los contingentes juveniles durante la madrugada del domingo.
El domingo soleado y la llegada al santuario
El amanecer dominical modificó el escenario visual y climático de la peregrinación. Un cielo parcialmente nublado y marcas térmicas estables recibieron a los últimos grupos en las inmediaciones de la Plaza Belgrano.
Las imágenes de los fieles ingresando a la Plaza Belgrano con la Basílica de fondo sintetizaron el espíritu de la convocatoria. Cansancio físico, lesiones menores en los pies y muestras de alivio convivieron en las expresiones de quienes completaron el trayecto tras doce horas o más de marcha continua.
La misa central y el mensaje institucional
A las siete de la mañana, el arzobispo de Buenos Aires presidió la tradicional misa central frente al templo principal. Durante la homilía, se destacó el lema elegido para esta edición: «Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos».
Las autoridades eclesiásticas enfatizaron la necesidad de cohesión social y solidaridad en el contexto actual. La ceremonia litúrgica cerró formalmente las actividades centrales de un evento que moviliza año tras año a millones de ciudadanos en una de las expresiones religiosas más relevantes de la región.
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