Así se dio la conversación desde La Rioja entre Enrique Díaz Brizuela y los Jóvenes Federales en Buenos Aires
: «No como un acto más, sino como un gesto profundamente político en el sentido más noble del término.
Los Jóvenes Federales, interpelados por estas ideas, no son meros espectadores: son protagonistas. Porque en cada joven que decide comprometerse hay una semilla para la Patria. Y en cada acto de conciencia política, hay una forma de reconstruir el tejido social que otros intentaron romper y que desde ahora, más que nunca será la dura tarea de las nuevas generaciones.
Desde una identidad profundamente arraigada en los valores del humanismo cristiano, se recordó que la justicia social no es una consigna vacía, sino un mandato moral. Como enseña la doctrina social de la Iglesia, no puede haber verdadera libertad sin equidad, ni desarrollo sin inclusión.
La Argentina necesita volver a mirarse a sí misma, reencontrarse con su destino histórico y abrazar su identidad. Y en ese camino, encuentros como este no son menores: son señales. Señales de que aún hay quienes creen en la Nación, en el pueblo y en Dios.
Porque la Patria no es una abstracción: es el otro. Y defenderla, hoy más que nunca, es una tarea urgente».
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