Lucas Broncini en MAPA POLÍTICO, desde Córdoba
El gobernador riojano Ricardo Quintela propuso ampliar la base territorial del justicialismo, incorporar a dirigentes provinciales y mantener las primarias abiertas para disputar el poder nacional en los próximos comicios.

La estrategia de ampliación territorial
El mandatario de la provincia de La Rioja, Ricardo Quintela, endureció su discurso político con la mirada puesta en el mediano plazo y en la construcción de una alternativa de carácter nacional que compita en el escenario electoral previsto para el año 2027. En declaraciones recientes, el referente del justicialismo enfatizó la necesidad imperiosa de convocar a una mesa de diálogo amplia, federal y sin exclusiones sectarias, capaz de aglutinar a los diferentes sectores que componen el amplio abanico del movimiento nacional justicialista y de fuerzas provinciales aliadas.
Para el titular del Ejecutivo provincial, el esquema tradicional de toma de decisiones centralizada demostró agotamiento y requiere una renovación profunda en los métodos de construcción partidaria. En este sentido, planteó que el espacio político debe tender puentes institucionales y políticos hacia distritos clave que históricamente han mantenido distancia o diferencias profundas con la conducción central del partido.
Dentro de esta hoja de ruta federal, Quintela mencionó de manera explícita la conveniencia de sumar a dirigentes de peso en la provincia de Córdoba, un distrito electoral históricamente esquivo para el kirchnerismo pero vital en cualquier arquitectura de poder con aspiraciones nacionales. Al respecto, deslizó la posibilidad de entablar conversaciones directas con figuras de relieve del peronismo cordobés como el exgobernador Juan Schiaretti, el actual mandatario provincial Martín Llaryora y la diputada nacional Natalia de la Sota, con el propósito de cicatrizar divisiones históricas y consolidar un bloque opositor unificado y competitivo de cara al recambio presidencial.
Defensa de las PASO y cuestionamientos al modelo económico
Otro de los ejes centrales planteados por el mandatario riojano giró en torno a las herramientas institucionales de participación ciudadana y selección de candidaturas. Con firmeza, Quintela defendió la vigencia de las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), calificándolas como el instrumento democrático idóneo para que sea el conjunto de la ciudadanía y los votantes quienes definan de manera transparente las postulaciones definitivas, evitando así los armazones inconsultos o los armazones de cúpula que generan apatía en el electorado tradicional del movimiento.
En paralelo, el gobernador formuló una crítica frontal y detallada contra el rumbo macroeconómico implementado por la administración nacional que encabeza Javier Milei. A su juicio, el esquema vigente privilegia de manera desmedida a los grandes conglomerados financieros, al sector especulativo y a los grandes actores agroexportadores, mientras transfiere de manera sistemática los costos del ajuste hacia los trabajadores en relación de dependencia, los comerciantes minoristas y las pequeñas y medianas empresas (pymes) que sostienen el entramado productivo regional.
Para fundamentar su diagnóstico, Quintela aportó datos concretos extraídos de la realidad económica de su propia jurisdicción y de provincias vecinas. Denunció que en territorio riojano se constató la pérdida neta de más de un millar de puestos de trabajo genuinos en sectores altamente vulnerables como el rubro textil y la industria del calzado. Asimismo, advirtió que una dinámica recesiva y de parálisis similar afecta con crudeza al cordón industrial de Córdoba, especialmente en lo que concierne al desenvolvimiento de la industria automotriz y sus cadenas de valor asociadas, las cuales sufren la retracción del consumo interno y la apertura comercial indiscriminada.
El rol del Estado y la reconstrucción productiva
Frente al modelo de achicamiento de las estructuras estatales propugnado por la gestión libertaria, el mandatario ratificó su convicción ideológica respecto de la necesidad ineludible de contar con un Estado fuerte, presente, regulador y dinamizador de la economía. Según su perspectiva analítica, la salida a la crisis social y laboral no se resolverá mediante mecanismos automáticos de mercado, sino a través del diseño e implementación de políticas públicas activas orientadas a la reindustrialización del país, la sustitución inteligente de importaciones y la protección efectiva del empleo local.
Quintela argumentó que la recuperación del poder adquisitivo de los salarios constituye una condición sine qua non para reactivar el mercado interno, motor indispensable para que las pymes recuperen niveles rentables de operatividad. En su visión, un eventual gobierno de signo peronista en 2027 no solo deberá administrar la coyuntura macroeconómica, sino reorientar los recursos estratégicos del país hacia la inversión en infraestructura básica, desarrollo tecnológico y fomento de las economías regionales.
Finalmente, el referente del norte argentino insistió en que el principal desafío que enfrenta la dirigencia opositora radica en superar los personalismos y las reyertas internas estériles. A su criterio, la construcción de una alternativa de poder competitiva exige renunciamientos recíprocos y la elaboración rigurosa de un programa de gobierno claro, realizable y profundamente conectado con las demandas cotidianas de una sociedad que atraviesa un marcado malestar socioeconómico.
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