Por Ignacio Zuleta publicada en Clarín, Buenos Aires 28 de marzo de 2026 en Mapa Político.

Distintos sectores de la oposición buscan definir liderazgos con vistas a armar un polo o alianza para 2027.
La política argentina no descansa ni en Semana Santa. Mientras el Gobierno de Javier Milei intenta sostener la iniciativa con el debate de la renovada Ley Bases y el DNU, la oposición —en todas sus variantes— ha comenzado un despliegue de «rosca» política que tiene como protagonistas a figuras inesperadas y a los sospechosos de siempre. En el podio de estas movidas de Pascua aparece Victoria Villarruel, que se mueve con una agenda propia que a veces parece despegarse de la Casa Rosada, junto a Axel Kicillof y Ricardo Quintela, que buscan estructurar el peronismo que viene.
Villarruel y su juego propio por pedido de Cristina Kirchner, ya que un hombre muy llegado a ella se reunió con la Vicepresidenta para decirle la alianza que quiere construir CFK.
La Vicepresidente ha consolidado en las últimas semanas un perfil que genera tanto admiración como recelo en el entorno más íntimo del Presidente. En el Senado, Villarruel ha demostrado una capacidad de negociación con los bloques opositores (incluyendo al peronismo federal y sectores del radicalismo) que el Ejecutivo no siempre logra replicar. Su presencia en actos institucionales y sus gestos hacia las Fuerzas Armadas y sectores conservadores la posicionan como una figura con peso específico propio, alimentando las especulaciones sobre un proyecto político que no necesariamente termina en la reelección de Milei.
Kicillof y Quintela: el eje de la resistencia
En el universo peronista, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, y su par de La Rioja, Ricardo Quintela, se han convertido en los referentes de la oposición más frontal al ajuste libertario. Kicillof, con la responsabilidad de gestionar el distrito más grande del país, intenta hacer equilibrio entre la gestión y la construcción de una alternativa nacional para 2027. Quintela, por su parte, se ha vuelto un «halcón» del interior, alzando la voz contra el recorte de fondos federales y promoviendo una resistencia articulada entre las provincias.
El factor Duhalde: un llamado a la unidad
En este escenario de fragmentación, reapareció Eduardo Duhalde. El expresidente ha vuelto a circular por oficinas políticas y despachos judiciales con un mensaje claro: «El PJ debe unirse o desaparecer». Duhalde sostiene que la actual conducción del Partido Justicialista está acefala de ideas y de liderazgo real, y reclama una gran elección interna o un acuerdo de unidad nacional que incluya a los sectores que hoy se sienten expulsados por el kirchnerismo residual. «Sin unidad, le regalamos ocho años a Milei», suele repetir en sus encuentros reservados.
Hacia 2025 y 2027
El trasfondo de todos estos movimientos es el calendario electoral. Aunque falta mucho para las presidenciales de 2027, las legislativas de 2025 marcarán el termómetro de la supervivencia del experimento libertario. Por eso, las reuniones «de pasillo» y las roscas de Pascua no son solo anécdotas de feriado; son el cimiento de las alianzas que intentarán desafiar el statu quo actual en las urnas.
La oposición sabe que el tiempo corre y que, mientras Milei mantenga niveles aceptables de imagen positiva pese al ajuste, la única forma de recuperar terreno es a través de una arquitectura política que hoy, entre huevos de chocolate y fotos de ocasión, empieza a dibujarse.
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